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El viagra y las enfermededades de transmision sexual
15/07/2010

Un estudio realizado a más de 1,4 millones de hombres demostró que aquellos que toman medicamentos para la disfunción eréctil son más propensos a contraer enfermedades de transmisión sexual, como la clamidia, la sífilis, la gonorrea y hasta el HIV/Sida. La conclusión de los investigadores es que la culpa de esta tendencia no es de los medicamentos, sino de los comportamientos registrados en quienes los toman. Y es por eso que los autores del trabajo sugieren a los médicos una mayor responsabilidad a la hora de recetar estos fármacos y les aconsejan que si esos pacientes no usan condones o mantienen relaciones monógamas, se los someta rutinariamente a análisis para detectar enfermedades de transmisión sexual, con seguimiento continuo.
El estudio, que estuvo a cargo del Hospital General de Massachussets es el primero orientado a analizar la relación entre medicamentos contra la disfunción eréctil y las enfermedades de transmisión sexual en una muestra de más de 1,4 millones de hombres con seguro médico privado.
Los autores del trabajo indican que, de este modo, detectaron un riesgo entre dos y tres veces mayor de padecer una enfermedad de transmisión sexual entre los hombres que toman medicamentos para la disfunción eréctil.
"Las personas que hoy tienen alrededor de 50 años han crecido sin el concepto de sexo seguro que tienen los más jóvenes. A veces retoman la vida sexual a partir del viagra o después de una separación y lo hacen con los viejos códigos, sin un sentido de la responsabilidad sobre el propio cuerpo y sobre el cuerpo del otro, que está más presente entre los más jóvenes. A todo esto, se suma el hecho de que entre los médicos clínicos y los varones mayores no se habla de sexo, porque es un tema tabú. Y así es como se hace más fácil que corran más riesgos", dice la sexóloga platense Susana Machado García.
Examinando la actividad de 44 grandes seguros de Salud de Estados Unidos entre 1997 y 2006, los investigadores del Hospital General de Massachussets consideraron datos de 34.000 beneficiarios mayores de 40 años que tomaron medicamentos contra la disfunción eréctil (incluyendo los años anterior y posterior a la primera receta) y paralelamente examinaron datos de 1,37 millones de hombres que no recurrían a esos fármacos.
Lo que descubrieron fue que los que habían recibido recetas para medicamentos contra la disfunción eréctil eran entre dos y tres veces más propensos que los que no los tomaron a tener enfermedades de transmisión sexual. La más frecuentemente detectada fue el VIH/Sida seguido de la clamidea. Sin embargo, los autores del trabajo consideraron que el dato de las enfermedades más frecuentes puede ser engañoso, porque el HIV es el tipo de enfermedad que los hace ir a una consulta médica a través del seguro, mientras para dolencias menos graves pueden haberse atendido de forma anónima.
Los datos son acordes a una investigación previa que establecía que los hombres mayores son menos propensos a cuidarse mediante el uso del preservativo que los hombres jóvenes.
Una de las hipótesis que manejan los autores del trabajo es que muchos de quienes usan estos medicamentos no se caracterizan sólo por tener disfunción eréctil, sino que también podría tratarse de personas pertenecientes a grupos de alto riesgo que recurren a los fármacos para mejorar la actividad sexual.
Lo que deja claro el estudio es la necesidad de que los médicos de atención primaria hablen de sexo seguro con sus pacientes de edad avanzada, algo que habitualmente no sucede. Y esto se basa en datos objetivos: normalmente, los adultos mayores se ven menos afectados por las enfermedades de transmisión sexual y sólo afectan, en promedio, a uno de cada 1.000 individuos.
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